La idea lleva semanas calentándose en redes sociales. Aquí está el planteamiento completo — y el primer paso para que deje de ser solo ruido.
Chihuahua compite hoy entre las mejores ciudades de México en calidad de vida, competitividad y oportunidades. Pero sigue sin tener lo que muchas ciudades de su tamaño ya tienen: un equipo de fútbol de primera división y un estadio a la altura.
"No hay que esperar a que el gobierno lo pague, ni a que los empresarios se pongan de acuerdo por su cuenta. Hay que actuar."
Ese es el punto de partida: dejar de esperar una solución que dependa de un solo actor, y construir una que dependa de todos.
La idea que se ha estado calentando en redes es simple de explicar y ambiciosa de lograr: en lugar de esperar a un solo inversionista o al gasto público, un grupo grande de chihuahuenses aporta una cantidad accesible cada uno — y entre todos se junta el capital para hacer realidad el equipo y el estadio.
Ningún empresario individual tiene que cargar con todo el riesgo ni con toda la decisión. El proyecto se sostiene entre miles de personas, no entre unas cuantas.
El capital no depende de que un gobierno lo priorice o lo presupueste. Se construye desde la sociedad civil y el sector privado, de forma organizada.
Es fácil comentar una idea en redes sociales. Lo difícil — y lo que realmente cambia algo — es convocar a la gente correcta y sentarla en una mesa a diseñar cómo se hace realidad. Eso es exactamente lo que sigue.
Para estructurar el vehículo de inversión y evaluar la viabilidad financiera del proyecto.
Legales, financieros y deportivos, para diseñar la figura correcta bajo el marco mexicano.
Los futuros dueños del proyecto — la razón de que este modelo funcione distinto a los demás.
Este es el momento de pasar de comentar en redes a construir en serio. Regístrate y sé de los primeros en participar.